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Saturday, 16 July 2011

How much longer?

Everybody knows that destruction is the unavoidable fate of this world. Whether you believe in the Bible's message or not, the signs of an end are everywhere. But many people may wonder how much longer we have to witness these painful signs. How long do we have to endure the tremendous turmoil in society? Confused people everywhere? Hiperreal experiences every second? Simulations rather than real facts? Fake instead of authenticity? And worse, there is an intrinsic prohibition to say anything against the supreme currents of opinion. You are expected to accept other people’s philosophies or, if not, at least respect them and let them be, dwell and succeed every day, no matter what their content suggests nor what biblical values they may break.
Is New Age really an alternative to happiness? How is it possible, for example, that someone says that they love and believe in God, when they have a homosexual behaviour? When the Bible says that this attitude is abomination against Him? Isn’t it paradoxical? But, even worse, they were born at an age in which they’re just a sort of final product of what society produces, so that, there is no one to blame, to such an extent that it was expected to happen. And the same happens to other behavioural disorders. Criminals are the sort of final product of Hollywood’s violence in films. Lesbians are the sort of final product of Barbie-like ideal image of a girl who will always be unable to meet such features in order to get men’s attraction, so that she resorts to another girl in the same conditions to look for acceptance, understanding, care, and love. Emo youth is a kind of final product of family violence, divorce, sexual abuse, and factors like those. And it seems to be that mass media constitute an enticing and seductive key component for the process of systematic destruction of this world.
Fortunately, there is hope for everyone who seeks it. It’s the very Jesus Christ. In the Bible, he says that he is the way, the truth and the life.
Christians are waiting for this painful ending to happen. One day, He’ll return as he promised and the ones who believed him will see the glory of God before them. So, turn to Jesus, and you’ll find the answers to your life.

Friday, 24 June 2011

Culture and Simulacra (Look at my paraphrase of Jean Baudrillard)

Jean Baudrillard
CULTURA Y SIMULACRO
Baudrillard establece sus enunciados acerca de la cultura como simulacro en base al análisis de las representaciones de lo real, las cuales ubica históricamente en tres órdenes:
Simulacros de Primer Orden:
Que anteceden al periodo de la modernidad y se basan en la creación de objetos (y situaciones) únicos, y por tanto representan una realidad irreproducible. En esta fase, aunque a tientas, existe una significación que se dirige hacia esta realidad.

Simulacros de Segundo Orden:
Que están asociados con el periodo de la modernidad. Aquí, la copia de ítems reproducibles en masa hace que se rompa la distinción entre imagen y realidad. La habilidad cómoda de imitar lo real amenaza con remplazar la versión original. El individuo busca consumir un facsímile funcional.

Simulacros de Tercer Orden:
Están asociados con el período de la posmodernidad. En esta fase, el simulacro precede al original. La distinción entre realidad y representación se desvanece. Sólo existe el simulacro, y la originalidad se convierte en un concepto totalmente sin sentido. La realidad y el simulacro pierden distinción debido a factores como:
-          “Necesidades” que son creadas por los comerciales en los mass-media (televisión, radio, medios impresos y la Internet)
-          La dineralización del valor
-          El capitalismo de las multinacionales
-          La urbanización (y el alejamiento de los individuos de los elementos naturales); y,
-          El lenguaje poco claro (o incluso desconocido) empleado por políticos y grupos de poder.

Con este análisis, entre otros aspectos, se hace referencia a que el encanto que producía la abstracción se ha esfumado. El aspecto imaginario de la representación es barrido por la simulación.
Lo real es producido a partir de matrices y modelos; y luego reproducido un número indefinido de veces. No posee entidad racional ya que no es puesto a prueba en ningún proceso. No es más que un proceso operativo, ni siquiera real ya que nada imaginario lo envuelve. Es un hiperreal, producto de una síntesis de modelos combinatorios.

LA DIVINA IRREFERENCIA DE LAS IMÁGENES
Disimular –dice Baudrillard- es fingir no tener lo que se tiene (lo que remite a una presencia); mientras que, simular, es fingir tener lo que no se tiene (lo que remite a una ausencia). Pero esta diferencia se hace más compleja al tener en cuenta que simular no es fingir. “Quien finge una enfermedad puede sencillamente meterse a la cama y hacer creer que está enfermo. Sin embargo, el que simula una enfermedad produce en sí mismo los síntomas de la enfermedad” (Littré) De este modo, el fingir o disimular dejan intacto el principio de realidad: hay una diferencia clara; sólo que enmascarada. En cambio, la simulación cuestiona la diferencia entre lo verdadero y lo falso, de lo real e imaginario. La pregunta es: Dado que el que simula produce síntomas verdaderos, ¿está realmente enfermo? Objetivamente no se le podría tratar ni como enfermo ni como no enfermo.
Del mismo modo, ¿qué puede hacer el ejército con los simuladores? Tradicionalmente, los desenmascara y castiga en base a patrones fijos. En estos días, incluso la psicología militar se resiste a llevar a cabo una distinción entre el síntoma producido y el auténtico, entre lo verdadero y lo falso.
Aparte de la medicina y el ejército, campos predilectos de la simulación, el asunto remite a la religión y al simulacro de la divinidad. Baudrillard lo expresa así: “Prohibí que hubiera imágenes en los templos porque la divinidad que anima la naturaleza no puede ser representada” y continúa diciendo que precisamente esta divinidad sí puede ser representada, pero ¿qué sería de ella al ser divulgada en forma de iconos o disgregada en simulacros? Señala así a los iconoclastas, acusados de despreciar y de negar las imágenes; y, a los iconólatras; quienes, dice, se contentaban con venerar un Dios esculpido, sin percibir más que sus reflejos. Como representación de este asunto, cita a los Jesuitas, quienes hicieron desaparecer a Dios ante la fundación de su política; lo que en suma, manifiesta, se trataba de una estrategia de liberación de signos -“barroco de las imágenes”- que manipulaba mundanal y espectacularmente las conciencias,  para ocultar la eminencia gris de su política.
Mientras que la representación intenta absorber la simulación interpretándola como falsa representación, para Baudrillard, la simulación en cambio envuelve todo el edificio de la representación tomándolo como simulacro; y luego establece cuatro fases sucesivas de la imagen:
1.      El reflejo de una realidad profunda
2.      Enmascara y tergiversa una realidad profunda
3.      Enmascara la ausencia de una realidad profunda
4.      No tiene nada que ver con ningún tipo de realidad, es ya su propio y puro simulacro.
En el primer caso, la imagen es buena y la representación pertenece al orden del sacramento. En el segundo, es una mala apariencia y es del orden de lo maléfico. En el tercero, juega a ser una apariencia y corresponde al orden de la hechicería o azar. En el cuarto, ya no corresponde al orden de la apariencia, sino de la simulación.
Existe un punto crucial, que se da en la transición desde unos signos que disimulan algo a unos signos que disimulan que no hay nada. Los primeros remiten a una teología de la verdad y del secreto (formando todavía parte de esto la ideología) Los segundos inauguran la era de los simulacros, en donde todo ha muerto y ha resucitado de antemano.

Hiperreal e Imaginario
Baudrillard señala a Disneylandia como un modelo perfecto de simulacros entremezclados. Siendo en principio un juego de ilusiones y fantasías, lo que atrae a las multitudes es sobre todo la perfecta escenificación de los propios placeres y contrariedades. Este mundo “infantil” congelado, resulta haber sido concebido y realizado por un hombre hoy congelado también (Walt Disney) Todos los valores son allí exaltados por la miniatura y el dibujo animado. El lugar donde se da honor a los valores americanos y a su forma de vida. Disneylandia es presentada como imaginaria con la finalidad de hacer creer que el resto es real; cuando de hecho, el resto que lo rodea ya no es real sino perteneciente al orden de lo hiperreal (simulación)
Finalmente, Baudrillar menciona que Disneylandia muestra que lo real y lo imaginario perecen de la misma muerte. A una realidad diáfana responde una imaginación fallecida.

I had to give an exposition on this theme for the subject of Sociology at school (Master's) This topic was really dense and complicated.

Saturday, 18 June 2011

Observations:

Well now, talking about musicians. I’ve always noticed that the more talented and the more trained the players the humbler and simpler they behave. However, there might be (I suppose) some exceptions. But unfortunately, sometimes one can come across some musicians who have just learnt to play or have just learnt some kind of skilful techniques and they behave as if they were great professionals. This not should be! I’m still learning to play the drums, and, if I have learnt something in life, it's that a good musician is first of all humble then gentle. What do you reckon? Elemental isn't it?